¡Hola, amigos lectores!
Tenemos mucho tiempo sin leernos por acá. Debo admitirlo: me esforcé mucho por no dejar este blog que tanto me hacía feliz, pero al final venció y solo pude mantenerme en Instagram y luego en TikTok. Curioso, actualmente me cuesta crear contenido para esas plataformas también.
Diario me pregunto qué pensaría la Bárbara del 2016, que inició en redes sociales y en un blog para hablar de libros. En estos 10 años ha pasado mucho en mi vida: me mudé de país, tuve muchas oportunidades, he viajado y vivido muchas experiencias, pero al mismo tiempo me fui alejando de mi actividad favorita, leer. Cuando me esforcé en Instagram fue porque, de la nada, comencé a tener muchísimo crecimiento; jamás me había ocurrido. Llevo años aquí, lo hacía por diversión, pero en el fondo quería cierto reconocimiento. Veía cómo a los demás les llegaba y a mí no; quería entender qué hacía mal, y en esa obsesión de enfocarme en una plataforma que crecía, ignoré las demás puertas. Escribir también me hace feliz, y no escribir una historia, sino contar cosas, informar algo que aprendí o descubrí. A medida que crecía en Instagram, escribir mucho se comenzó a volver menos importante: vale más lo visual, qué tan bonitas se vean tus fotos, luego qué tan atractivos sean tus videos.
Videos, otro campo al que le perdí el miedo. La Bárbara de hace 10 años sí estaría orgullosa de este avance. Creé un canal en YouTube y, aunque también murió, vencí mi miedo y, si mañana deseo volver, no existirá tanto pánico.
Disocio, lo sé, muy clásico de mí últimamente. Solo entré a ver esto, a ver qué blogs de los que seguí seguían vivos, y me di cuenta de que cumplió 10 años. Me parece tan increíble.
Quiero volver a eso, a hablar sobre libros, a dar recomendaciones, a dar información, etc. Pero estoy bloqueada creativamente. Siento que no estoy montando el tren, no sé qué se están leyendo ahora, no sé cuál es la moda o qué debo hacer para resaltar. Y sí, ahí va de nuevo mi problema: creo que siempre he querido atención, no lo niego. Ver cómo otros crean un círculo de amigos, que comparten lo mismo, que tienen una dinámica… no sé, siempre he sido solitaria y a veces me da envidia quienes no lo son.
En fin, ¿volveré? No lo sé, quiero primero quitarme la idea de hacer algo con un fin. Todo tiene una razón de ser, pero ¿Cuál es la mía? No quiero regresar a lo que era; creo que todo avanza y evoluciona a mejor, pero quisiera encontrar de nuevo mi punto de partida. Amo leer, amo disfrutar de ir a una librería y elegir un libro, amo leer y ver cosas relacionadas con los libros, y amo hablar de libros. Pero si no leo, ¿Cómo puedo hacer eso? Enfocarme, retomarlo, entender que leer es mi rincón feliz, mi zona de confort. No es un trabajo, no es una competencia y no es algo por lo que deba agobiarme; es mi escape, no de lo que escapo.
Actualmente estoy releyendo Una corte de rosas y espinas y recordé lo mucho que disfruto de la fantasía. También leí hace un par de meses La empleada y La paciente silenciosa, y recordé lo adictivo que es leer un thriller. Y pues, solo debo enfocarme, disfrutar y hacer cumplir lo que la Bárbara del 2016 con mucha ilusión decidió al abrir este blog. Sé que esto ya casi no se usa, pero no quería que esto pasara de largo. Al final del día, diez años no pasan de un momento a otro y en él he recolectado muchas lecturas que me han hecho muy feliz, otras que me han dejado un aprendizaje increíble y otras que fueron olvidables; así es leer.
Ha sido un placer estar aquí por casi diez años, porque, aunque lleve mucho desconectada, creo que seguir hablando de libros por diez años algo bueno debe tener.
Volver, por el placer de ser feliz y no por el de obtener algo. Todo lo que llegará a mí será porque lo merezco y no porque lo busque obsesivamente. Mientras, seguiré leyendo; tengo 16 libros que releer para el nuevo de Sarah J. Maas. Ya saben, algunas cosas no cambian.










